Se recomienda articular un Protocolo que haga realidad el Derecho a la Desconexión Digital en el teletrabajo.

Un grupo de juristas han elaborado un manual sobre uso de la desconexión digital editado por Aranzadi Thomson Reuters que saldrá en los próximos días con el título de “La desconexión digital en el trabajo”.

Pese a su regulación en el artículo 88 de la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (LOPDyGDD) y en el artículo 20 bis del Estatuto de los Trabajadores, modificado a tal efecto, el derecho a la desconexión digital no ha acabado de cuajar en nuestro país frente a otros países que lo van asumiendo de forma progresiva. La reciente regulación del teletrabajo pone sobre la mesa de nuevo el derecho del trabajador a desconectar de su jornada de trabajo.

TELETRABAJO Y DESCONEXIÓN DIGITAL

Los Profesionales de la Privacidad reconocen que existe un cierto grado de desconocimiento sobre la desconexión digital, y que las empresas deberían dotarse de un protocolo sobre este derecho a la desconexión digital y el ejercicio de este derecho por parte de los trabajadores.

Téngase en cuenta que, el incumplimiento de esta normativa puede causar graves problemas, no solo por demandas de los trabajadores, sino por posibles sanciones de la Inspección de Trabajo que podrían llegar a alcanzar los 187.000 euros. Urge en consecuencia que las empresas se pongan manos a la obra.

Cierto es que el Real Decreto-ley de Trabajo a Distancia peca de un excesivo formalismo, que puede desincentivar su implantación por parte de las empresas, que les resulte más sencillo y económico continuar con el trabajo presencial tradicional, antes que optar por el teletrabajo.

Para los juristas ya se observa “un mayor grado de conflictividad derivado de la implantación masiva del teletrabajo durante el COVID-19. Se ha generado la sensación de que el hecho de estar en el domicilio implica una disponibilidad total al existir una mayor flexibilidad en la organización del tiempo de trabajo”.

Esto es un error, pues la jornada de trabajo debiera seguir siendo la misma que se realizaba presencialmente; así, procedería continuar con un registro horario y, en consecuencia, debiera respetarse el descanso entre jornadas y la desconexión digital.

En cuanto a la implantación de la desconexión digital, parece lógico que las grandes compañías lo hagan a nivel de convenio colectivo; mientras que las pymes (al carecer generalmente de representación legal) debieran abordarlo en los convenios colectivos de ámbito sectorial o provincial o, en su defecto, mediante acuerdos de empresa suscritos directamente con los trabajadores”.

BUENAS PRÁCTICAS DE DESCONEXIÓN DIGITAL  

Es recomendable que las empresas precisen de forma clara y meridiana por cualquier medio de comunicación los horarios de trabajo y los tiempos de descanso en los que los trabajadores no podrán contestar, así como, las comunicaciones de fuerza mayor a las que de forma excepcional sí tendrán que responder.

En estos casos excepcionales, donde la empresa puede quebrantar el derecho laboral, el interlocutor del mensaje que requiera con urgencia una lectura inmediata del trabajador debería utilizar medios más intrusivos que el del e-mail, como llamadas o mensajes instantáneos.

En los otros casos extra-laborales que no se exija inmediatez ni urgencia, se entiende que las comunicaciones se han de utilizar siempre por medios menos intrusivos y molestos; no es lo mismo recibir una llamada telefónica a las 21.00 horas donde se está descansando, que un e-mail que perfectamente se puede leer y dar contestación en la primera hora del siguiente día laborable.

Otro consejo que se plantea es que la empresa aclare, de antemano, los puestos dotados de dispositivos digitales (añadiendo qué dispositivos son: ordenador portátil o de sobremesa- «smartphone», «tablet», etc.) con especial atención a los trabajadores que trabajen con clientes y proveedores internacionales con los que existe diferencia horaria respecto a España evitando así, el conocido como “asincronismo temporal”.

En muchas ocasiones las empresas envían ‘e-mails’ fuera de la jornada de trabajo. En estos casos, se pueden seguir una serie de recomendaciones que casan con el efectivo derecho a la desconexión digital en el trabajo: 1) incorporar un sistema de envío retardado (de ese modo el trabajador lo recibe a la primera hora laborable); 2) el solape de personas que se comuniquen en los mismos husos horarios o en el momento más próximo posible a dicho solape.

EL PAPEL DE LA INSPECCIÓN DE TRABAJO

Los abusos de la desconexión digital llegan a la inspección de trabajo y seguridad social.  

Desde inspección de Trabajo pueden revisar que la jornada es la pactada por el contrato de trabajo, así como que se realice el descanso adecuado, según establece el convenio colectivo de la empresa. Otras cuestiones que pueden supervisar es el derecho a sus vacaciones anuales, y que el trabajador pueda desconectar, así como que la empresa realice la evaluación de riesgos laborales de cada puesto de trabajo.

No respetar el derecho a la desconexión digital supondría, con la normativa actual una infracción grave del art. 7.5 de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISO) de 626 a 6.250 euros, que puede ser muy grave si hubiera una situación de acoso, ascendiendo de 6.251 a 187.215 euros, si realmente estamos hablando de una conducta reiterativa en materia de acoso y envío continuado de correos electrónicos.

 La actuación de la inspección puede ser vía de oficio, o por denuncia del trabajador.

Fuente: CONFILEGAL.COM

Por | 2020-12-07T13:20:33+00:00 4 de diciembre de 2020 | 6:55 pm |Divulgación general, Sin categoría|Sin comentarios